Consejos de una experiencia pasada por un muy buen amigo

“Hoy ya si que me siento con fuerzas de hablar de mi experiencia allí. Creo que ya la he asimilado y superado. Hoy ya puedo contarlo porque no creo que a nadie le afecte y de hecho me da igual.”

Así comenzó mi amigo ante aquel café de media mañana. No estaba programado hablar de nada en concreto. Era un cafe para charlar de las cosas, como muchas semanas. Y aquello se convirtió en una charla de dos horas y tres cafes.
Me reconoció que fue una aventura en la que entró con corazón pero sin cabeza. Entró porque confió en exceso en alguien a quién en realidad no conocía. Aunque eso hubiera dado igual, pues luego lo vendió, lo abandonó, lo utilizó. Aventuras que pueden sonar a comunes para muchos en estos tiempos.

Ambos dioses, corazón y cabeza, deben estar alineados si queremos partir a la aventura. Pero ese es otro tema.

Cuento la experiencia, aunque resumida, con su consentimiento y el acuerdo de no dar nombres. Vamos a ella, de forma concreta y extrayendo infinidad de matices y comentarios que mi amigo iba desgranando con una melancolía apocada, como quitándose un losa enorme de encima.

Empresa familiar con padre-fundador y aun dueño por acciones, muy mayor. Cuatro de sus hijos en los cuatro puestos ejecutivos y con acciones de la empresa. La empresa tiene problemas, o eso se dice. Los problemas son económicos, pero se ignora su origen, pues no hay una contabilidad adecuada. Y además se ignora su alcance, pues no hay una contabilidad adecuada. Se llama-convence al hermano mayor, con su propio emporio personal, para que haga de presidente ejecutivo de un comité gerencial de crisis creado al efecto. “Tenías que conocer a ese hombre, ¡que tipo!”, me dijo.

Pero este presidente no tiene poderes reales. Las relaciones familiares están rotas por completo. Se ha contratado a un asesor externo, gurú de la zona, para que asesore al consejo de administración (a la vez consejo directivo), ponga al día la contabilidad y de paso la deje funcionando (este gurú no tiene ni idea del negocio, pero es economista y tiene labia. Mi amigo cree ahora que tenia sus propios objetivos y estaba sangrando a la empresa, probablemente hasta exagerando de modo negativo la realidad económica). Estas tres ultimas cuestiones las supo mi amigo tras abrir el melon o sea tras proceder al desembarco y ya pie en playa.

Mis conclusiones, consensuadas con él fueron las siguientes:images-3

CERO. Nunca, NUNCA… pero NUNCA!… te metas en algo en dónde tu cabeza y tu corazón no estén de acuerdo. Si sientes que no están de acuerdo: algo no va bien o no encaja.

Primera. Entre padres y hermanos no metas las manos. NUNCA. Salvo que tengas poderes por escrito, una buena remuneración y asegurado su cobro y salida. Hay muchísimas posibilidades de que seas el mono de feria de la fiesta y acabes recibiendo todo el fuego cruzado.

Segunda. Asegúrate que quién te encarga el trabajo tiene poderes reales. Que los tiene y que tiene capacidad para actuar. Si no es así te habrán mandado a la guerra tras las lineas enemigas sin posibilidad alguna de refuerzo.

Tercera. No te fíes de nadie. No confraternices con nadie. Todo por escrito y con taquígrafos y testigos de por medio. Estas tras las lineas enemigas y sin mapas. No te fíes de tu jefe. No te fíes de quién te llevó. No te fíes, ni mucho menos, de nadie que este ya allí. Todos tienen su propia agenda oculta y objetivos, y tu no eres más que ave de paso. Desconfía del primero que te diga lo contrario. Y del segundo. Y de todos esos.

Cuarta. La caja es tuya o al menos mancomunada en sus movimientos. Haz tu propia auditoria económica o no sabrás la realidad del problema. O se te mentira con ella.

Quinta. Asegúrate de que hay un plan de actuación, por escrito y firmado. Y si no lo hay plantea un tiempo para que se realice. Que sea tuyo o no depende de lo que acuerdes

Sexta. Si el partido es fuera de casa, o sea en el extranjero, llévate refuerzos propios. Recuerda que Rambo acabo solo, abandonado a su suerte y medio loco.

Séptima. Por tu propio bien… Si UNA sola de las condiciones se incumple, UNA SOLA, o algo no va de acuerdo con lo establecido o según tus instrucciones… VETE. SAL de inmediato. Mejor si tienes una pequeña cláusula particular de rescisión menor, y si no, es igual. Ganaras en salud, en dinero y en autoestima.

Octava. Si el partido es fuera de casa o sea en el extranjero, da por descontado que habra problemas de comunicación o de cultura, o de ambos. Así que mi consejo es… Aplica Maquiavelo… Desde el principio duro y a la cabeza… Mas vale que desde el principio se te vea como un descastado puto extranjero a que luego te lo echen en cara. Al fin y al cabo son ellos los que te han llamado, y sabían a quien cogían.

Y habiendo visto todo “esto”… y habiendo hablado de ello, más casi para sí mismo que para mí… tras haber dado por acabado el tema, se irguió en el gesto aun sentado en la silla. El peso había ya desaparecido de su espalda. Pero su semblante era aún triste.
Al salir de la cafeteria le di unas palmadas en la espalda de despedida, frotando ligeramente en la ultima. Él, mirando primero al suelo y luego girando su cara hacia mi, me dijo: “Con tantas cosas como hice mal… ahora me toca perdonarme…”. Y le vi alejarse andando tranquilo, pero ya erguido.

Un nudo se me hizo en la garganta. Por cosas como estas es mi muy mejor AMIGO (que diría Forrest).

Acerca de jesus

Civil Engineer and thinker about the life this and that, here and there and over there.
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