¡Háztelo tu mismo!

Las modas del mundo nos hacen ver como tendencia, no creo que novedosa aunque la cambien el nombre, del DIY (Do It Yourself). O sea el hazlo tu mismo que ha existido toda la vida de dios.

A mi modo de ver aquí hay dos apreciaciones: una social y otra empresarial.la rueda

La apreciación social – individual

La social es evidente dadas las circunstancias económicas, aunque no en todos los estamentos pero si en su mayoría. Siempre ha existido en mayor o menor grado. Lo que sucede es que lo que antes se hacía por hobby ahora se hace por necesidad. Cómo no hay dinero para encargar arreglos, reparaciones, obras y similar hay que proceder por la tradicional variante de hacérselo, todo o casi todo, uno mismo. Y si uno no sabe pues se aprende, en caso de necesidad se aguza el ingenio. Lo malo es que al no ser especialistas de la materia en cuestión de que se trate no obtendremos un trabajo de calidad ni en plazos adecuados.

La apreciación empresarial

Y como corriente social que existe, se transforma en corriente empresarial por dos vías: la de negocio y la de estrategia interna.

El negocio empresarial pujante

La de negocio está también clara pues los especialistas ven disminuir su cartera de trabajos y por añadidura, al aumentar la competencia, hay que ajustar los precios. Hay que proceder a re-inventarse pasando de ser un especialista de tiempo completo a ser un asesor, formador o conseguidor de materiales y herramientas. Todo esto crece pues es lo que demanda el mercado, la sociedad. Crecen las empresas que te “ayudan a hacerte las cosas”, y disminuyen las que te las hacen.

La estrategia empresarial (interna)

Hay otro aspecto que deviene en estrategia empresarial. Las empresas, sometidas al mismo aspecto de escasez de recursos monetarios y normalmente en situación de sub-explotación, destinan sus recursos “ociosos” a labores que anteriormente se externalizaban.

Son procesos laterales (horizontales) a la cadena de valor en su mayor parte. Pero también puede darse el caso de ampliar la cadena de valor en su dimensión vertical. Ya no hay dinero para proceder a expansiones por adquisición para aumento de volumen o crecimiento, así que mueven otros motivos. Lo que mueve es el puro y duro ahorro en coste, y si se puede crecer en volumen de negocio aprovechando esa abundancia de recurso interno pues mejor ya que se produce el doble ahorro.

Por repasar el concepto diremos que la estrategia de integración vertical es la idea de avanzar o retroceder en nuestra cadena de valor (lo que hacemos). Esto es, podemos retroceder haciéndonos con el negocio de nuestros suministradores o avanzar haciéndonos con el negocio intermedio existente hasta el cliente próximo. Esto es, podremos dedicarnos a generarnos nuestros propios suministros o bien podremos dedicarnos a absorber tareas posteriores (distribución, almacenamiento, venta,…).

En el caso de la integración horizontal (que algunos llaman diversificación que yo apellido “coherente”) es asumir procesos o servicios que se nos prestan en el funcionamiento de nuestra cadena de valor. Estos eran valores claramente externalizados o integrados en cierto modo y manera. Pero dada nuestra ociosidad de medios podemos atender a realizarlos (absorberlos) nosotros mismos. Lo haremos con mayor o menor éxito, pero la necesidad obliga. Tanto en labores de apoyo a la cadena de valor (administrativas, gestión, diseños,…) como de necesaria presencia en la misma (reparaciones, seguimientos, calidad,…).

He visto acometer toda mi vida este tipo de procesos, y cuando la suerte ha acompañado, han dado lugar al nacimiento de empresas holding de gran envergadura. No hablo de situaciones futuras si no de momentos puntuales, de hoy. En el tiempo todo evoluciona y se presentarán las situaciones y problemas que necesariamente se han de presentar. Nada nuevo.

Ahora mismo el objetivo es minimizar gastos, ahorrar costes. Tiene su tiempo, pues el sector irá ajustando precios y puede llegar un momento en que si hay liquido disponible pueda afrontarse de nuevo cierta “externalización” o subcontratación de servicios con una mejora en rendimientos y finalizaciones. Se produciráno ya el ahorro real de caja sino el ahorro por mejora general del proceso productivo. Lo que sucede que esto no se ve de modo inmediato y además hace falta tener salida para este aumento de producción.

Pero si se continua con la escasez de liquido o con sub-explotación de recursos, la tendencia permanecerá, prefiriendo asumir ciertos costes por desajustes a proceder a salidas de metálico desde la caja.

Insisto. A pesar de las modas y por muchas siglas que se nos pongan en inglés no es nada nuevo. En este caso y para muchos: necesidad obliga. Aunque esto también hace que surja la oportunidad empresarial correspondiente.

Objetivo hoy: lucha al gasto. Luego llegará la lucha al coste y luego la mejora del proceso productivo y la ampliación de mercados. Pero hoy la lucha al gasto se impone, acompañada de conseguir vender.

Acerca de jesus

Civil Engineer and thinker about the life this and that, here and there and over there.
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